El acto de pintar es un acto íntimo, por lo tanto sin testigos.
La hoja en blanco me intimida un poco. Si ya he receptado el estímulo lo reconozco primero a nivel corporal, algo me inquieta. Es posible que empiece a inventarme una historia o no. hasta aquí, no he pasado a la acción. O aborto o lo engendro. Soy mujer y Eva significa generar vida, eso me hace bosquejar en cualquier papel, más o menos compulsivamente. Ahora, la hoja ya no me asusta, por el contrario quiero ver lo que sale. En pocos trazos marco límites, luego pongo y saco papeles de colores o pasteles o acrílicos. Hasta que llega el momento que me pierdo, entro en la zona del silencio y encuentro la forma. Este es el momento de enlace con lo inconsciente. La zona resuena a ese y no a otro estímulo y responde de esa y no de otra manera. Resultando así, la singular manera de expresarme.
Finalmente la reflexión, la razón, el conocimiento referencial, hacen lo suyo en cuanto a luces, sombras, valores, equilibrio etc.





